ABRA PSICÓLOGOS BILBAO 

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1ª CONSULTA GRATUITA

PROBLEMAS DE CONDUCTA

Rabietas (Continuación)

(Ir al inicio) En general, lo ideal es que cuando un niño muestre su enfado con palabras y se muestre colaborador, se le elogie, previniendo así posibles rabietas. Siempre hay que mantener la calma y no gritarle. Evita pegarle, porque le estará indicando que ha perdido el control de la situación.

1.- Apoya al niño que tiene rabietas por frustración o cansancio.

Hay ocasiones en que lo único que reclama el niño, es que le escuchen porque no se siente conforme consigo mismo, o porque no han conseguido un objetivo que se habían propuesto. Intentar entenderles, escucharles y apoyarles es un paso fundamental. También suelen ser más frecuentes las rabietas, cuando el niño está cansado (por ejemplo, si ha pasado mala noche, si no ha dormido la siesta). El hambre es otro factor que se relaciona con los berrinches, por lo que si se da alguna de estas circunstancias, dale algo de comer o acuéstale.

2.- No hagas caso de las rabietas cuando sean para exigir algo o por una llamada de atención.

El mejor consejo para este tipo de situaciones es ignorar. El niño gemirá, llorará, golpeará una puerta, contendrá la respiración… Siempre que no haya peligro en la integridad del menor, lo mejor es dejarle solo. Si entiendes que la situación puede llegar a desbordar a su hijo intenta desviar su atención hacia otra cosa. Pero nunca cedas a las demandas del niño.

3.- Mueve físicamente al niño que tiene una rabieta porque no quiere o hacer algo.

Si el niño se niega a hacer algo que no es importante, y sabes que obligarle va a provocar una rabieta, deja pasar ese comportamiento. Sin embargo, si tu hijo debe hacer algo importante (acostarse, o ir al colegio..), no dejes que la rabieta le permita evitar lo que no quiere hacer. Si es necesario coje a tu hijo y llévale donde tiene que estar ayudándole tanto como sea necesario.

4.- Utiliza suspensiones temporales.

Las rabietas de tipo perturbador o agresivas, no deben dejarse pasar por alto. Es conveniente mandar al niño a su cuarto durante unos minutos para que piense en lo que está haciendo.

Algunos comportamientos perturbadores frecuentes son:

  • El niño se cuelga de tí o te sigue de un lado a otro durante la rabieta.
  • El niño te pega.
  • El niño grita y llora hasta un límite que puede hacerte perder el control.
  • El niño tiene la rabieta en un lugar público (lleva a tu hijo a otro sitio)
  • El niño arroja algún objeto o causa daños materiales.

5.- Sujeta al niño cuando tenga rabietas en las que podría causar daño a los demás o lastimarse él mismo.

Es una señal de que el niño habrá perdido completamente el control. Perder el control para él puede causarle mucho miedo. Cójelo en brazos y trata de hablar con él, explicándole que ya sabe que estás enfadado, pero que es mejor que se calme. Pasados unos minutos, cuando sientas que está más relajado, déjalo en el suelo.

¿Cuándo acudir al psicólogo?

  • Si tu hijo se lastima o hace daño a otros durante sus rabietas, o
  • si las rabietas ocurren cinco o más veces al día, o
  • las rabietas ocurren también en el colegio, o
  • si tu hijo tiene además de las rabietas otros comportamientos problemáticos, o
  • si las rabietas de tu hijo te provocan un gran enfado o nerviosismo.

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