ABRA PSICÓLOGOS BILBAO 

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Trabajo con los padres

En nuestro trabajo con niños y adolescentes es sumamente importante ayudarles para un correcto desarrollo de su personalidad. Especialmente en este punto es fundamental la colaboración de los padres, ya que los comportamientos que tengan éstos hacia sus hijos, son determinantes en la conducta y posterior desarrollo de los niños.

Por tanto, en la relación entre padres e hijos, analizamos cómo los padres:

  • Se dirigen a los niños/adolescentes.
  • Cómo responden a las conductas.
  • Cómo responden a sus emociones, rabietas, llantos, llamadas de atención.
  • A qué les animan y qué limitaciones les ponen.
  • Cómo se comportan socialmente.
  • Cómo fomentan o no un adecuado desarrollo de su autoestima.
  • Cómo les enseñan a manejar y regular sus propias emociones.
  • Cómo les transmiten las normas y valores.

En definitiva, nuestra labor con los padres es concienciarles de que educar a un hijo es mucho más que aprender a premiarle o castigarle.

Lo más común es pensar que los problemas de los niños no son importantes.

Estamos convencidos de que todos hemos pasado por los mismos problemas y que hemos conseguido seguir adelante. Pero tenemos que entender que no todos los niños son capaces de manejar las situaciones de la misma manera, que no todos tienen estrategias suficientes para solucionar por ellos mismos sus problemas y que ésto les genera un malestar que sufren en muchos casos, sin que los adultos nos demos si quiera cuenta. Sabemos que la manera más frecuente de manifestar este malestar es a través de comportamientos poco adaptativos que ni los padres ni ellos mismos comprenden. Este es el momento en el que se hace evidente la necesidad de acudir a un psicólogo.

Los padres y educadores, muchas veces, no se percatan del problema porque no siempre se tiene la suerte de saber cuál es dicho problema. En muchas ocasiones el niño se siente mal y se comporta en consecuencia a sus sentimientos, pero siempre muy confundido por no saber qué le pasa, ni porqué se comporta así. Es posible que los padres no estén preparados para afrontar la problemática de sus hijos, o quizás los hijos no sientan que los padres puedan comprenderles y ayudarles. Por eso es tan importante aprender a escuchar a los hijos y saber valorar y respetar que ellos, también sufren preocupaciones que les hacen sufrir y que en ocasiones no saben expresar. Todos nos sentimos muy frustrados cuando sentimos que no somos comprendidos. Los más pequeños no son menos, y al malestar provocado por sus preocupaciones, se añade este sentimiento de incomprensión tan marcado en los niños y adolescentes.

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