Aunque el Trastorno del Espectro Autista (TEA) varía de una persona a otra, los principales síntomas de relacionan con:
- Dificultades con las habilidades de comunicación e interacción social:
- Deficiencias en la reciprocidad socioemocional que puede ir desde un acercamiento social anormal y fracaso de la conversación normal en ambos sentidos, pasando por la
disminución en intereses, emociones o afectos compartidos hasta el fracaso en iniciar o responder a interacciones sociales.
- Las deficiencias en las conductas comunicativas no verbales utilizadas varían, desde una comunicación verbal y no verbal poco integrada, pasando por anomalías del
contacto visual y del lenguaje corporal, o deficiencias de la comprensión y el uso de gestos, hasta una falta total de expresión facial y de comunicación no verbal.
- Las deficiencias en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones, varían, desde dificultades para ajustar el comportamiento en diversos contextos
sociales, pasando por dificultades para compartir juegos imaginativos o para hacer amigos, hasta la ausencia de interés por otras personas.
2. Conductas restringidas y repetitivas:
- Movimientos, utilización de objetos o habla estereotipados o repetitivos.
- Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad de rutinas o patrones ritualizados de comportamiento verbal o no verbal (p. ej., gran angustia frente a cambios
pequeños, dificultades con las transiciones, patrones de pensamiento rígidos, rituales de saludo, necesidad de tomar el mismo camino o de comer los mismos alimentos cada día).
- Intereses muy restringidos y fijos que son anormales en cuanto a su intensidad o foco de interés (p. ej., fuerte apego o preocupación por objetos inusuales, intereses
excesivamente circunscritos o perseverantes). 4. Hiper- o hiporeactividad a los estimulos sensoriales o interés inhabitual por aspectos sensoriales del entorno (p. ej., indiferencia aparente al
dolor/temperatura, respuesta adversa a sonidos o texturas específicos, olfateo o palpación excesiva de objetos, fascinación visual por las luces o el movimiento).
No todas las
personas con TEA presentan estos dos grupos de síntomas básicos de la misma manera, ni en la misma medida, aunque los síntomas han de estar presentes en
las primeras fases del período de desarrollo, aunque pueden no manifestarse totalmente hasta que la demanda social supera las capacidades limitadas, o pueden estar enmascarados por estrategias
aprendidas en fases posteriores de la vida.
La gravedad del TEA se mide en función del nivel de apoyo diario que necesita la persona, desde el grado 1 que indica que la persona "necesita ayuda",
pasando por el grado 2 que indica que la persona "necesita ayuda notable", hasta el grado 3, en el que "necesita ayuda muy notable".