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TRASTORNOS GENERALIZADOS DEL DESARROLLO

  • DISCAPACIDAD INTELECTUAL
  • TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA
  • SÍNDROME DE ASPERGER

 

Los trastornos generalizados del desarrollo constituyen un grupo de trastornos graves y generalizados de varias áreas del desarrollo del niño: habilidades sociales, habilidades para la comunicación así como la presencia de conductas, intereses y actividades estereotipados o restrictivos. Este desarrollo atípico, lo es desde edades tempranas y su curso es crónico.

TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA)

El autismo es un trastorno del desarrollo infantil. Esto es, se trata de un trastorno que se manifiesta en los primeros tres años de la vida y que se caracteriza porque no aparecen – o lo hacen de modo claramente desviado de lo esperable - algunos aspectos normales del desarrollo: las competencias habituales para relacionarse, comunicarse y jugar o comportarse como los demás.

 

La hipótesis más plausible, y que está recibiendo mayor apoyo empírico, sitúa su origen en una predisposición genética compleja y multifactorial. Los resultados de los estudios de familia, de gemelos y de búsqueda de variabilidad genética apuntan en este sentido.

 

SINTOMAS CARACTERISTICOS DEL AUTISMO (TEA)

A) Alteraciones cualitativas en la interacción social

 

Son el principal síntoma del autismo. Las personas con TEA encuentran difícil ajustar su comportamiento al de los demás, ya que no entienden muy bien las convenciones y normas sociales. Suelen tener problemas para compartir el mundo emocional, el pensamiento y los intereses.

No les resulta sencillo apreciar las intenciones de los demás, desarrollar juegos y hacer amigos. En consecuencia, el mundo social no les resulta fácil y en muchas ocasiones no les interesa, mostrando aislamiento. Estas limitaciones sociales son especialmente marcadas en la infancia.

 

B) Alteraciones cualitativas de la comunicación

 

Es frecuente encontrar que aquellos niños que desarrollan el habla lo hacen con ciertas características peculiares: ecolalia, perseveración, inversión pronominal, entonación anormal, etc. Lo más característico es el que el lenguaje no es utilizado de manera social para compartir experiencias y vivencias; presentando dificultad para iniciar o mantener una conversación recíproca; comprender sutilezas, bromas, ironía o dobles intenciones. Este fallo de la comunicación verbal se acompaña además de pobreza o ausencia de la comunicación no verbal: gestos, posturas o expresiones faciales que acompañan normalmente al habla o la sustituyen.

 

C) Patrones restringidos de comportamiento, intereses y actividades

 

Las personas con autismo presentan intereses especiales, que no son frecuentes en otras personas de su edad (fascinación por partes de objetos, piezas giratorias, letras o logotipos, etc.), aunque lo más característico es que no comparten sus intereses con los demás. Pueden aparecer movimientos corporales estereotipados (aleteos, giros sobre uno mismo, balanceo, deambulación sin funcionalidad, etc.). El juego tiende a ser repetitivo y poco imaginativo (hacer hileras, agrupamientos, fascinación por contar y repetir, etc.). Muchas personas presentan ansiedad ante los cambios de sus rutinas y/o del entorno (horarios, recorridos, objetos o personas que cambian su ubicación o postura, etc.). En las personas con mayor capacidad intelectual sus intereses restringidos son más sofisticados y pueden incluir el hacer colecciones, listados, recopilar datos sobre temas específicos: astronomía, monedas, mapas, trenes, programas informáticos, etc. En todo caso, normalmente no están interesados necesariamente en compartir su conocimiento de manera recíproca.

(Ministerio de sanidad y consumo, Instituto de salud Carlos III)

 

Síntomas del TEA en niños pequeños

No todos los niños presentan todos los síntomas descritos como clásicos y ninguno de ellos es patognomónico o decisivo. Consecuentemente, la ausencia de cualquiera de ellos no es excluyente del diagnóstico de autismo. Aunque, algunos estudios e informes familiares señalan anomalías observables en los primeros 12 – 18 meses de vida, es actualmente a partir de los 24 meses cuando se aprecian, con mayor intensidad, los síntomas característicos. El desarrollo del lenguaje, en los primeros años de vida, presenta un retraso significativo o características peculiares en una mayoría de personas con TEA.

 

En niños de alrededor de dos años de edad, los síntomas más frecuentes son: la ausencia de una mirada normal a los ojos, el no compartir interés o placer con los otros, la falta de respuesta al ser llamado por su nombre, el no “llevar y mostrar” cosas a los demás, y el no señalar con el dedo índice.

 

Detección y diagnóstico del TEA

A pesar de ser muy deseable y necesaria la detección temprana, en la práctica resulta sumamente difícil, y en nuestro pais, a muy pocos niños con sospecha de TEA se les deriva a servicios especializados antes de los 3 años de edad.

 

La familia es la primera en sospechar que hay un problema. La edad media de sospecha se sitúa en torno a los 22 meses de edad. Se realiza la primera consulta casi cuatro meses después (26 meses) y se obtiene un primer diagnóstico específico a los casi 52 meses de edad. Muchas veces se tarda más de un año en obtener un primer diagnóstico y se accede a un diagnóstico final a los dos años y medio de haber iniciado las consultas.

 

Indicación absoluta para una evaluación más amplia inmediata

Si el bebé muestra cualquiera de estas señales, es necesaria una evaluación urgente:

  • A los 6 meses o a partir de entonces no tiene grandes sonrisas u otras expresiones cálidas y de alegría.
  • A los 9 meses o a partir de entonces no reacciona ni comparte repetidamente sonidos, sonrisas y otras expresiones faciales.
  • A los 12 meses no balbucea.
  • A los 12 meses no hace gestos tales como señalar, mostrar, alargar la mano o saludar.
  • A los 16 meses no dice palabras.
  • A los 24 meses no formula frases de dos palabras con significado (sin imitar o repetir)
  • A cualquier edad se presenta pérdida del habla, balbuceo o de habilidades sociales.

Síndrome de Asperger

 

Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de las siguientes características:

  • Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social.

  • Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al nivel de desarrollo del sujeto.

  • Ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas (p. ej., no mostrar, traer o enseñar a otras personas objetos de interés).

  • Ausencia de reciprocidad social o emocional.

  • Patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivos, repetitivos y estereotipados, manifestados al menos por una de las siguientes características:

  • Preocupación absorbente por uno o más patrones de interés estereotipados y restrictivos que son anormales, sea por su intensidad, sea por su objetivo.

  • Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales.

  • Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo).

  • Preocupación persistente por partes de objetos.

  • El trastorno causa un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, laboral y otras áreas importantes de la actividad del individuo.

  • No hay retraso general del lenguaje clínicamente significativo (p. ej., a los 2 años de edad utiliza palabras sencillas, a los 3 años de edad utiliza frases comunicativas).

  • No hay retraso clínicamente significativo del desarrollo cognoscitivo ni del desarrollo de habilidades de autoayuda propias de la edad, comportamiento adaptativo (distinto de la interacción social) y curiosidad acerca del ambiente durante la infancia.

Discapacidad Intelectual

El trastorno del desarrollo intelectual (discapacidad intelectual) es un trastorno que comienza durante el periodo de desarrollo y que incluye limitaciones del funcionamiento intelectual como también del comportamiento adaptativo en los dominios conceptual, social y práctico.

La gravedad de la discapacidad intelectual puede ser leve, moderada, grave o profunda.

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