Los problemas más frecuentes en los hombres son la disfunción eréctil y la eyaculación precoz, mientras que en las mujeres predominarían la inapetencia sexual y la disfunción orgásmica.
Algunos tipos de disfunción se presentan tanto en varones como en mujeres, por ejemplo, la inapetencia sexual o la falta de deseo sexual.
Cuando el complejo mecanismo de la sexualidad presenta alteraciones de mayor o menor grado, nos adentramos en el mundo de las disfunciones sexuales.
Las disfunciones sexuales se caracterizan por alteraciones en el deseo o la actividad sexual que producen malestar o dificultades interpersonales.
Aunque no se conoce con exactitud la prevalencia de las disfunciones sexuales en la población general, los datos que se desprenden de la investigación y nuestra experiencia como sexólogos en ABRA Psicólogos Bilbao, apuntan a un elevado número de hombres y mujeres que padecen a lo largo de la vida alguna disfunción sexual.
La inapetencia sexual consiste en la deficiencia o ausencia persistente o recurrente de fantasías/pensamientos sexuales, y/o deseo de o receptividad a la actividad sexual, que causa preocupación personal.
La ausencia de deseo sexual no excluye el placer o la excitación, pero hace menos probable que la persona emprenda alguna actividad sexual.
Debido a la amplia variabilidad en lo que los individuos perciben como deseo "normal", lo que hace que una persona acuda a terapia es el cambio en ese deseo con respecto al que tenía previamente.
El trastorno de la excitación sexual en la mujer consiste en una incapacidad persistente o recurrente para lograr o mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación, hasta la terminación de la actividad sexual, lo que provoca malestar significativo o dificultades en las relaciones interpersonales.
La perspectiva de interacción sexual con una pareja se acompaña de intensos sentimientos negativos y produce un nivel tan elevado de ansiedad y miedo, que hacen que la persona rechace la actividad y las relaciones sexuales.
La eyaculación precoz consiste en la incapacidad de controlar la aparición de la eyaculación durante el tiempo necesario para que los dos miembros de la pareja disfruten de la relación sexual.
En algunos casos graves, la eyaculación puede presentarse como reacción psicológica a una disfunción orgánica; Por ejemplo un fracaso en la erección o a la presencia de dolor.
La eyaculación también se considera precoz, si la erección requiere una estimulación prolongada, de tal manera que el intervalo de tiempo desde que se alcanza la erección suficiente, y la eyaculación, se acorta. En tales casos, el problema primario es un retraso en la erección.
La eyaculación precoz tiene sus raíces en la ansiedad. El hombre experimenta ansiedad, que corta la respuesta eréctil e interfiere en el mantenimiento de la erección conseguida, provocando así una eyaculación precipitada.
La eyaculación retardada es una de las disfunciones menos frecuentes. Consiste en la dificultad para incitar la respuesta orgásmica masculina y de ejecutar su reflejo eyaculatorio concomitantes.
Cuando se presenta la disfunción orgásmica, el orgasmo se retrasa excesivamente, o no se llega a producir.
Esta disfunción puede aparecer en situaciones concretas (en cuyo caso, la causa probablemente es psicológica), o permanentemente (en cuyo caso, hay que pensar en posibles causas somáticas, excepto si hay una respuesta positiva al tratamiento psicológico).
La disfunción orgásmica se da tanto en hombres como en mujeres, aunque es más frecuente en mujeres.
La dispaurenia consiste en experimentar dolor durante la penetración. Afecta tanto a hombres como a mujeres. En algunos casos, puede deberse a una causa orgánica y en otros a factores psicológicos.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) la sexualidad humana se define así:
"Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales."
Hay una serie de factores que predisponen a que una persona padezca una disfunción sexual como son:
Junto a estos factores predisponentes, o de forma aislada, también se pueden dar factores precipitantes de las disfunciones sexuales, como los siguientes:
Una vez que ha aparecido la disfunción sexual, varios pueden ser los motivos que la mantienen. Los más frecuentes son:
El objetivo principal de la terapia sexual es crear o recuperar el bienestar y satisfacción sexual de los dos miembros de una pareja, para lograr el mayor éxito posible.
En ABRA Psicólogos Bilbao, después de realizar la evaluación del problema, fijamos los objetivos específicos según las necesidades cada pareja, de acuerdo con sus miembros, y planificamos su consecución de forma escalonada.
Una vez realizada la evaluación del caso y marcados los objetivos, la terapia sexual se llevará a cabo de la siguiente manera:
- Información y educación sexual.
- Focalización sensorial.
- Estrategias para la mejora de la respuesta sexual.
- Estrategias terapéuticas para la disminución y control de la ansiedad o emociones negativas relacionadas con la conducta sexual.
- Tácticas y ejercicios específicos para cada tipo de disfunción sexual.
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