El aumento significativo de personas ancianas en nuestra sociedad, nos obliga, a los profesionales de la salud, a formarnos cada vez más en temas relacionados con el envejecimiento y la vejez. La esperanza de vida en nuestro país es de las más altas de toda Europa, 87 años en las mujeres y 83 en los hombres. Estas cifras convierten a España, en uno de los países más longevos del mundo. Este fenómeno ha producido un gran aumento de personas afectadas por enfermedades mentales.
El destino de las personas mayores con problemas psicológicos, en atención primaria, en la mayoría de los casos, ante la falta de recursos (falta de tiempo y personal especializado) le lleva a un único tratamiento farmacológico que, a menudo es insuficiente, dada la multicausalidad de los trastornos psicológicos y emocionales del anciano.
Los trastornos psicológicos que más afectan a la tercera edad son las demencias y la depresión.
La demencia vascular constituye, el 10% de las demencias.
En la actualidad sabemos que en este tipo de demencia se producen repetidos infartos cerebrales que destruyen pequeñas zonas del cerebro. El efecto de estas lesiones es lo que produce la sintomatología propia de este trastorno neurodegenerativo.
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